Una Mente Corriente

Informe PISA 2025: Cuando la mediocridad es travestida de equidad

El informe PISA 2025 no deja lugar a dudas: vamos para atrás como los cangrejos. El retroceso educacional al que asiste España es digno de estudio, aún más si tenemos en cuenta que estamos gobernados desde hace ocho años por aquellos que se auto determinan “El Gobierno de Progreso”. No está claro a que parte de la sociedad les beneficia su toma de decisiones y posteriores acciones; lo que es evidente es que aquellos estudiantes evaluados para la elaboración de dicho documento, están excluidos de tal paradigma social.

A nadie sorprende el informe PISA 2025

Primeramente, ¿de qué se encarga verdaderamente este estudio?… Según la descripción interna que realiza la propia entidad, estamos ante “una evaluación internacional que examina a estudiantes de 15 y 16 años al término de la educación obligatoria”. Su objetivo es ofrecer “una fotografía comparativa de las competencias que el alumnado ha adquirido y de cómo estas pueden utilizarse en situaciones relevantes de la vida cotidiana”, concluyen.

Para este informe PISA 2025 ha participado un total de 90 países; 38 pertenecientes a la OCDE y 52 asociados. Dentro de esta lista se encuentra incluida España. Sin embargo, como no podía ser de otra manera, aquellos encargados de aportar parte de los datos para la elaboración de dicho informe han intentado dejar fuera de la estadística a dos comunidades autónomas: Cataluña y Región de Murcia.

La respuesta a esta medida es que ambas zonas geográficas cuentan con un porcentaje de exclusiones especialmente alto: Cataluña con un 23 % y la Región de Murcia un 13 %. El motivo no es otro que en estas regiones españolas el número de inmigrantes es abrumador, con lo que ello conlleva en términos académicos; muchos de los jóvenes extranjeros con una edad dentro del ratio de análisis, simplemente no terminan la educación secundaria o, de hacerlo, lo logran con calificaciones cuanto menos cuestionables.

En cualquier caso, a pesar del intento fallido de manipulación y “tras los pertinentes análisis de sesgo”, la OCDE decidía en última instancia no incluir los datos de Cataluña en los informes internacionales, pero sí incluir los de la Región de Murcia, con una nota que advierta del potencial riesgo de sesgo por sobrestimación. Podéis imaginar cual hubiera sido el resultado del informe PISA 2025 de haber hecho uso de las estadísticas reales que se han negado a aportar las autoridades catalanas en la materia.

Beneficiando a los mediocres en detrimento de los alumnos brillantes

Más allá de los fríos datos hay algo que estremece en todo este asunto y no es otra cosa que el hecho de como se ha consolidado un modelo educativo donde el mediocre prima por encima del alumno brillante. La retorcida idea de “no dejar a nadie atrás”, está dando lugar a varias generaciones de personas formadas bajo las directrices de un manto ideológico, dejando de lado lo verdaderamente importante: la formación del individuo.

Lo deja claro Andreas Schleicher, uno de los ideólogos del informe PISA cuando afirmaba en una reciente entrevista que “En España se pueden sacar buenas notas sin conocimientos sólidos. Falta ambición”. Más bien sobra de esto último. Sobre todo por parte de aquellos que manejan el cotarro y que en mayor o menor medida son parte indivisible de este desaguisado. La idea aquí es seguir creando borregos dentro de un rebaño manso y uniforme.

La educación, la cultura y los conocimientos en general, nunca fueron buenos aliados para las ínfulas de políticos y meapilas de todo signo y color que solo aspiran a una cosa en esta vida: manipular al resto desde el poder. Es por ello que a nadie debería de extrañarle estos resultados publicados en el famoso informe PISA 2025. Aún menos cuando uno observa con detenimiento el lodazal estructural, social, político y económico en el que andamos metidos hasta las rodillas.

Destacamos en nuestra “curiosidad por aprender”

Eso es al menos lo que afirma Milagros Tolón, actual ministra de Educación, tras ser preguntada por los datos del famoso estudio internacional. Es de suponer que antes de hacer este tipo declaraciones la susodicha no se habrá parado a pensar que su planteamiento, deja aun en peor lugar a todos aquellos encargados de la formación académica de dichos alumnos.

Porque claro si los chavales tienen “curiosidad por aprender”, la pregunta es obvia: ¿no hay quien sacie de manera correcta esas ganas?… Debe ser que no. No desde un punto de vista meramente educativo, a tenor de los datos concluyentes en el informe. Además, según la propia ministra los alumnos tienen un arraigado “sentido de pertenencia al centro”. Aquí uno ya no sabe ni que pensar.

Por último, en defensa de su gestión, o al menos de la parte que le toca, ha comentado algo en lo que curiosamente estoy plenamente de acuerdo. Entiendo que ella ha empleado esta excusa como recurso para hacer lo que mejor saben los políticos: despojarse de toda culpa. Sin embargo en el fondo y poniendo en contexto el asunto, en cierto modo, su argumento sustenta en parte la retórica empleada para su autodefensa:

“Y puede venir perfectamente, como ya lo ha explicado la OCDE, relacionado también con el uso, en este caso, de las noticias que vienen, sobre todo los hábitos en las pantallas, los hábitos de lectura apresurada y también superficial de los mensajes cortos que vemos que se están imponiendo en el mundo digital de los adolescentes”.

En su momento ya tratamos la digitalización en las aulas y el posterior veto a las pantallas por parte de algunas consejerías de educación de diferentes comunidades autónomas. En el informe titulado “Uso de Internet y enfermedad mental en niños y adolescentes en España 1997-2021”, llevado a cabo por Cyber Guardians, una iniciativa sin ánimo de lucro, los datos arrojados tras las estadísticas acumuladas a lo largo de 25 años, son cuanto menos alarmantes:

“300% crecimiento enfermedades mentales en menores de 20 años y un 500 % de incremento en los costes de hospitalizaciones de adolescentes.” No sabemos aún (o al menos no podemos demostrarlo) si este asunto está directamente relacionado con el creciente fracaso escolar al que asiste impertérrito nuestro país. Lo que sí está claro es que a corto y medio plazo pagaremos las consecuencias. Al menos dos generaciones de alumnos se han visto afectados por estas tendencias y aun esta por medir los efectos reales de las mismas.

Sin embargo, no hace falta esperar 15 o 20 años para entender que el nivel intelectual de la sociedad está en caída libre. Solo hay que echar un ojo, por ejemplo, a los referente musicales de hoy en día por una buena parte de la misma, o como mantras ideológicos como el Feminismo o el Cambio Climático se han convertido casi en dogmas religiosos asumidos por una cada vez más peligrosa turba de gente sin la capacidad necesaria para discernir lo que es de puro sentido común, de lo que, por el contrario, está muy alejado del mismo.

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