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Juan Carlos Aragón nueva víctima de la «Inquisición Woke»

No es la primera vez que ha ocurrido y mucho menos será la última mientras que esta especie de Santa Inquisición Woke travestida de progresista siga campando a sus anchas. Me refiero a la de aniquilar la vida pública y el legado de personajes que en su momento tuvieron cierta o mucha relevancia en nuestra sociedad. El expresidente del gobierno Adolfo Suárez o recientemente el conocido letrista de chirigotas gaditano Juan Carlos Aragón son dos de los afectados por esta mafia ideológica.

Dos personas que pasaron de ser referente en sus respectivos ámbitos, a villanos sin derecho a réplica. Esa misma de la que no pueden hacer uso por llevar bastantes años enterrados. El nexo común de esta dantesca situación (no hay otra forma de describirlo) la denuncia por violencia de género de una mujer. En el caso que afectaba a Suárez, y archivada por un juzgado de instrucción de Madrid el pasado mes de febrero, interpuesta 40 años después de que supuestamente sucedieran los hechos.

Sin embargo, en lo referido al profesor y filósofo andaluz los adalides de la catadura moral han decidido imponerle una condena perpetua a su memoria. Básicamente, porque años atrás fue acusado de maltrato por una de su exparejas y posteriormente condenado tras reconocer el mismo los hechos en última instancia. No obstante, como suele ser habitual en estos casos, todo se desarrolló bajo un contexto muy alejado del que se ha publicado estos días en la prensa local.

Solo hay que leer el comunicado emitido por la fundación Juan Carlos Aragón, donde se recogen los aspectos más relevantes de la propia sentencia, para entender que las cosas no son como las cuenta la denunciante. No al menos en su totalidad. Además, lo curioso del asunto es que hayan tenido que pasar más de 15 años desde la condena, 7 desde que este falleciera el compositor, para que la entonces afectada lo pusiera en conocimiento del Ayuntamiento de Cádiz, gobernado actualmente por el PP.

Intentando aniquilar el legado cultural de Juan Carlos Aragón

Más de uno se preguntará como siendo el PP quien gobierna el consistorio gaditano es posible que se le haya dado trámite a esta campaña de desprestigio a uno de los referentes culturales del lugar. Básicamente, porque Juan Carlos Aragón, con sus letras, sacó a relucir de manera reiterada “las bondades” de nuestros políticos, incluidos aquellos predicadores de esa derechita cobarde que nos ha tocado sufrir a la ciudadanía en nuestras propias carnes.

Solo hay que leer las declaraciones de Bruno García que, como si de un alcalde de Podemos se tratara, ha sacado a pasear esa verborrea simplista, facilona y oportunista que les suele caracterizar para hacerles saber a sus conciudadanos en particular y a todos nosotros en general que “no hay nada que supere la violencia machista, no hay una justificación ni hay nada. Y eso lo tenemos claro como ciudad y como Ayuntamiento”.

Lo “gracioso” del asunto, si es que hay forma alguna de enfocarlo desde esa perspectiva, es como el anterior edil de la ciudad, José María González Santos “Kichi” (podemita confeso donde los haya), estaba al tanto de toda esta historia en torno a la figura de Juan Carlos Aragón. Sin embargo, jamás movió un dedo por paralizar los reconocimientos y honores que recibió el artista durante sus 8 años de mandato. No sabemos si por puro compadreo profesional (tanto él como Juan Carlos son profesores de profesión) o simplemente por propio rédito político.

¿Cómo vamos a dejar premiar la obra de alguien que representa la idiosincrasia del pueblo gaditano de una manera tan única y genial, a pesar de que en el pasado (año 2005) fuera el protagonista de un episodio constatado de violencia machista?… se preguntaría. Y es aquí donde cualquiera con dos dedos de frente decide separar el grano de la paja, aunque los susodichos tienen pinta de ser más de paja y grano después.

Como era de esperar las reacciones ante las decisiones del equipo de gobierno de dilapidar la memoria histórica y legado cultural de Juan Carlos Aragón no se han hecho esperar. Muchos son los que no entienden como alguien que cumplió la condena interpuesta por sus actos, ahora pueda ser denostado tan vilmente siete años después de su fallecimiento. La respuesta a todo ello es más sencilla de lo que parece: la instrumentación política fruto de una galopante polarización ideológica.

Una tendencia cada vez más visible y palpable en la marca blanca que representa el PP. Han hecho suyo el rol político y social que en su momento ostentó Ciudadanos. Es decir, la de intentar beber en todas las fuentes con el fin único de alcanzar su objetivo primordial: el poder político. Y si para ello tienen que tararear discursos afines a la extrema izquierda, se hace. Si para ello hay que derrocar a referentes culturales, también se lleva a cabo. Y si además, por el camino, pueden hacer rodar alguna cabeza de sus adversarios políticos… pues ya saben.

Debemos de entender que al PP, liderado por ese señor anodino y poco benévolo para los intereses de los españoles llamado Alberto Núñez Feijóo, le importa un carajo la exmujer de Juan Carlos Aragón y mucho menos este último y su encomiable obra cultural. A los del PP, al igual que al resto de todos aquellos que viven del politiqueo, solo les interesa mantenerse en el poder y poder hacer de este su forma de vida.

Mientras que no entendamos esto y que la vida no va de blancos y negros; de conmigo o contra mí, como intentan hacernos creer estos parásitos, todo seguirá como hasta ahora. Y con ello esta especie de Santa Inquisición 3.0 que se autocubre con la túnica del progreso, seguirá campando a sus anchas en nuestras instituciones mientras demuelen nuestra historia de una manera descarada y selectiva.

Tras conocerse la intención del actual equipo de gobierno del ayuntamiento gaditano de retirar todos los honores concedidos a Juan Carlos Aragón a lo largo de su carrera artística, gente de referencia en los círculos culturales en los que se movía el filósofo andaluz no han podido más que expresar su descontento intentando además poner algo de coherencia al asunto.

Tras leer unas cuantas opiniones sobre el tema, me quedo con una parte de la reflexión publicada sobre el tema de la comunicadora de Onda Cádiz televisión, Manoli Lemos Campaña: “Se puede admirar una obra inmensa sin olvidar el infierno que vivieron quienes estuvieron cerca. Se puede reconocer el talento sin negar el dolor. Y quizá esa sea la reflexión más madura y más humana de todas. Porque la verdad completa, aunque incomode, siempre será más justa. Y lo dice… alguien que lo sufrió en propia carne”.

Dicho esto a Juan Carlos Aragón ya nadie puede retirarle nada. Primeramente, porque para desgracia del pueblo gaditano falleció repentinamente en 2019 tras serle diagnosticado un cáncer terminal apenas unos meses antes. Pero sobre todo porque gracias a su obra una legión de seguidores amantes del arte, la música y de la palabra, lo encumbraron a lo más alto, algo que ya nada ni nadie podrá cambiar, aunque algunos se empeñen en destruir partes de la historia que no les favorecen para sus intereses. 

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