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Sala de espera

Picaresca "a la española" en versión junior
Actualidad

Picaresca «a la española» en versión junior

Las salas de urgencias de centros médicos y hospitales me las conozco como la palma de la mano, ya que, por desgracia, he tenido que visitarlas, a título personal y de manera asidua, en los últimos años. En lo que a mi experiencia propia se limita, por lo general, no ha existido esa anhelada suerte que uno precisa cada vez que acude a uno de estos lugares. Entre otras cosas porque, de un tiempo a esta parte, es más sencillo creer en la existencia de un posible Dios que en la profesionalidad de buena parte de esa extensa amalgama de funcionarios que copan los infinitos departamentos de nuestra sanidad pública.

La sala de espera y sus variadas realidades
Cajón de sastre

La sala de espera

Si hay un lugar pintoresco dentro de un hospital, ese es sin duda la sala de espera. Digo hospital, pero también es válido la de cualquier centro médico local. En cualquiera de los casos, las salas de espera son lugares donde en reiteradas ocasiones, en un corto periodo de tiempo, o mucho, según el fulano que lo sufra, puedes llegar a ver lo mejor y lo peor que puede encarnar la raza humana.

Puedes incluso llegar a conclusiones que en ninguna otra parte serían más clarividentes que en ese preciso lugar. Porque como digo, una sala de espera está repleta de gente, por lo general, si hablamos de cualquier hospital de cierta relevancia en una zona determinada. Hasta allí se desplazan personas de todo tipo, con afecciones variadas y niveles de gravedad distintos.

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