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Anthropic Claude Mythos: «Crear el problema para venderte la solución»

En los últimos días, el mundo de la Inteligencia Artificial ha sufrido un shock de magnitudes épicas tras la publicación de los datos de procesamiento de Claude Mythos. Lo que a priori debería de ser una verdadera revolución dentro del sector de las nuevas tecnologías, ha pasado directamente a convertirse, al parecer, en el peor de los males que acecha el planeta y por ende nuestra supervivencia tal y como la conocemos.

Esto no es una opinión personal, más bien la de aquellos supuestos expertos que llevan analizando el tema en los últimos meses. Esos mismos que parecen haber quedado aliviados al conocer el “Proyecto Glasswing”, el acuerdo al que han llegado los creadores del programa con varias de las empresas más punteras del mundo con la intención de garantizar la seguridad del propio software.

Y claro, a uno se le enciende el piloto del escepticismo al echar un ojo a dicho memorándum y analizar los posibles intereses de todos los implicados. Junto a ellos otra cuarentena de asociaciones tiene acceso al programa piloto y según se afirma en dicho dosier presentado por Anthropic “destinará hasta 100 millones de dólares en créditos de uso de Mythos Preview a estas iniciativas”.

Claude Mythos, “el software más crítico del mundo”

Desde hace siglos el modus operandi de aquellos que tienen el bastón de mando (o aspiran a hacerse con él) emplea una técnica que, aún hoy, sigue siendo igual de efectiva que entonces: crear un problema, a veces incluso imaginario, para venderte una solución que no has pedido y/o necesitas. No hay que irse muy lejos en este plano para comprobar de primera mano cómo funciona esta práctica.

La pasada crisis pandémica del COVID-19 es el mejor ejemplo para ilustrar esta teoría; un virus que a priori podría haber pasado por una gripe común, sirvió para encerrar a todo el mundo de manera ilegal en sus casas para, posteriormente, inocularle una vacuna que, como se ha demostrado de forma palmaria, no sirvió en ningún momento para rebajar la sintomatología de la propia enfermedad. Mejor no hablemos de los efectos adversos que han padecido miles de personas en los últimos años, tras acceder a pincharse dichas vacunas.

Es por ello que cuando uno conoce el nivel de alarmismo que se ha generado en torno a Claude Mythos y su posible intrusión en los diferentes sistemas operativos que sustentan en la actualidad nuestra sociedad (banca, energía, sistemas gubernamentales, etc.), algunos mal pensados hayamos llegado a la conclusión de que quizás se esté intentando meterles el miedo en el cuerpo a todas aquellas personas y entes que puedan verse perjudicadas por dicha acción.

En otras palabras, aunque sea a modo de cuestión: ¿está Anthropic generando el problema para posteriormente vender la solución? Esto es algo que a priori no podemos saber salvo qué alguno de ustedes tenga una bola de cristal desde la que discernir el futuro. Ahora bien, echando un ojo a la lista de “asociados” a este proyecto de contención y control de lo que ellos mismos han denominado como “el software más crítico del mundo”, da cuanto menos que pensar:

Amazon Web Services, Anthropic, Apple, Broadcom, Cisco, CrowdStrike, Google, JPMorganChase, la Linux Foundation, Microsoft, NVIDIA y Palo Alto Networks. Como pueden ver estamos ante las compañías de referencia dentro del sector de las tecnológicas, la creación de software, telecomunicaciones y… gestión de datos. Es precisamente esto último lo que hace sospechar de la intención de este acuerdo a “11 bandas”.

Una de las principales funciones de Claude Mythos es la de analizar fallos en la ciberseguridad de los software que emplean infinidad de entidades públicas y privadas. Según sus creadores Claude Mythos Preview (la versión prototipo de esta IA) “descubrió una vulnerabilidad de 27 años de antigüedad en OpenBSD”. Este último es uno de los sistemas operativos de referencia “para ejecutar servidores que requieren alta seguridad y confiabilidad”.

Dicho todo esto, una cosa está clara; Anthropic ha “creado la enfermedad” que según ellos podría liquidar el sistema de caer en las manos equivocadas. Así que es muy probable que en un tiempo prudencial anuncien a bombo y platillo el remedio para que esto no ocurra. Lo curioso de todo este asunto es que para desarrollar este tipo de Inteligencia Artificial se nutren de millones de datos públicos y privados con los que posteriormente logran tener las herramientas necesarias para poder atacar al propio sistema que les ha dado vida.

Es decir, ni usted ni yo, que hemos colaborado de manera indirecta en la creación de “la criatura”, tendremos beneficio alguno una vez funcione a pleno rendimiento. Más bien todo lo contrario. Entre otras cosas porque es probable que mucha gente se quede sin su puesto de trabajo. También cabe la posibilidad de que dichos sistemas operativos sean atacados por esta o cualquier otra IA, con el consiguiente riesgo para el grueso de la sociedad.

Aún hay más: de emplearse de manera retorcida probablemente llegará un momento en el que no podamos tan siquiera distinguir en pantalla lo que es real, de lo que no lo es. Y entre medias del caos estas once empresas, así como otras tantas que se irán uniendo a la fiesta en los próximos meses y años, llenarán sus bolsillos hasta desbordarlos. Lo harán mediante la venta de herramientas informáticas con las que supuestamente te puedas defender de los males asociados de Claude Mythos o cualquier otra IA aún más potente que se desarrolle posteriormente.

En cierto modo estamos ante una extorsión en toda regla, ya que la inmensa mayoría de la población del planeta ni necesita ni tampoco ha solicitado Inteligencia Artificial alguna. Sin embargo, no solamente nos obligarán a convivir con ella (en el mejor de los casos). Es que además nos veremos expuestos de manera constante ante cualquier ataque cibernético fruto de las habilidades de dichos sistemas y aquellos que hagan uso de todo su potencial.

No solamente tendremos que estar subyugados a una nueva normalidad cibernética interpuesta; también pagar para que esta no termine jodiéndonos la vida. Ya ni hablamos de la perdida de nuestra privacidad y por ende de la violación sistemática de los derechos individuales de cada uno de nosotros. En definitiva, un sinsentido mayúsculo al que es mejor que vayamos habituándonos cuanto antes. Ya saben, adaptarse o morir.

Así que como ven asistimos de nuevo a la generación de un problema a nivel global con el que sus creadores saben a ciencia cierta que tendrán pingues beneficios cuando anuncien la tan ansiada solución. Un día de la marmota que se repite una y tras vez aunque en esta ocasión sea en versión 3.0 y con claros tintes apocalípticos… o eso nos intentan hacer creer desde Anthropic.

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