La sana costumbre de no hacer nada
No sé si se han percatado de que vivimos en el mundo de “la exigencia constante”, donde la sana costumbre de no hacer nada, al menos desde un punto de vista productivo, ha sido literalmente eliminada de nuestra rutina, convirtiéndose además casi en una agresión cultural para todos aquellos que creen firmemente en la manida creencia de “aprovechar el tiempo”; el problema es que no lo hacen desde un punto de vista filosófico, reflexivo e incluso sanador. Más bien teniendo como fin principal todo aquello relacionado con lo material.
