Qué fácil es hacerse socialista y que complicado demostrar que lo eres
Las últimas semanas, una vez más, nos han servido para constatar el doble rasero que manejan esos que se hacen llamar socialista y que padecemos desde hace más de cuatro décadas en el seno de nuestras instituciones públicas. Gente de todo tipo y calaña que bajo el lema “haz lo que yo te diga, pero no lo que yo haga”, nos siguen demostrando lo fácil que es promulgar la ideología y lo complicado, casi trágico, que es demostrar que verdaderamente la abrazas.







