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Felicidad

El “saber no ocupa lugar”, pero nos aleja de la ansiada felicidad
Filosofía de bolsillo

El “saber no ocupa lugar”, pero nos aleja de la ansiada felicidad

Lo hablaba con un buen amigo durante el transcurso de un almuerzo a razón de las ventajas e inconvenientes de ir entendiendo, de algún modo, la forma en que gira el mundo a nuestro alrededor; conocer de manera paulatina los mecanismos sobre los que se desarrollan los asuntos más relevantes que afectan a nuestra existencia, y por ende nuestra capacidad de alcanzar la ansiada felicidad, haciéndonos además responsables de las consecuencias directas de nuestros actos. En definitiva, afrontar lo que va aconteciendo, intentando aplicar a su vez la dosis adecuada de experiencia, madurez y templanza.

La felicidad, esa fugaz y exigua "rara avis"
Filosofía de bolsillo

La felicidad, esa fugaz y exigua «rara avis»

Hace unos días me encontraba con esta pequeña reflexión de la escritora británica Virginia Woolf, que forma parte de los textos de uno de los libros que componen su extensa obra;

“Hay un tipo de tristeza que viene de saber demasiado, de ver el mundo como realmente es. Es la tristeza de entender que la vida no es una gran aventura, sino una serie de pequeños e insignificantes momentos. Que el amor no es un cuento de hadas, sino una emoción frágil y fugaz. Que la felicidad no es un estado permanente, sino una rara y fugaz vista de algo que nunca podremos sostener. Y en ese entendimiento, hay una profunda soledad, una sensación de estar aislado del mundo, de otras personas, de uno mismo.”

Se me vino a la cabeza como, de manera asidua, no solemos reparar en esta realidad manifiesta que suele darse en la vida de la mayoría de nosotros. De algún modo escenifica la crudeza a la que nos vemos sometidos y como solo unos pocos, logran atisbar tal sinsentido vital e intentan, de manera eficiente, darle “la vuelta a la tortilla” emocionalmente hablando.

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