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La baliza V16: El último timo estatal amparado por la ley

En España existen dos fuentes de recaudación principales; el tan venerado turismo masivo y de poca calidad y la extorsión al ciudadano en forma de impuestos abusivos e imposiciones estatales. Amparadas estas, en última instancia, por la propia administración y todo aquello que la vertebra. Relacionado con esta segunda “actividad comercial”, en apenas dos meses, entrará en vigor la normativa  por la que será obligatorio llevar la conocida como baliza V16 en todos los turismos que circulan por nuestras carreteras.

Curiosamente, con la llegada de esta quedará totalmente prohibido el uso de los triángulos de emergencia cuando, por un casual, nos quedemos tirados con nuestro automóvil en cualquier vía pública. Es llamativo que lo que hasta ahora era precisamente el elemento esencial en este tipo de situaciones, directamente pase a ser ilegal su uso. Lo es aún más que esta nueva reglamentación solo se aplique en nuestro país y no en ningún otro de la Unión Europea.

La baliza V16 convertida en un negocio milmillonario

Pero tranquilos, esto no es casual, ni fruto de ninguna ida de olla del político de turno. Ni siquiera el siniestro Pere Navarro es culpable (al menos en su totalidad) de la nueva regulación en materia de seguridad vial. Más bien, y muy probablemente, detrás de este nuevo atraco al bolsillo del ciudadano están aquellos que escogieron con agrado la idea que les propusieron los dos ex-guardias civiles (Jorge J. Costas Otero y Jorge Torre) ideólogos del prototipo inicial de la baliza V16.

Estos son los fundadores de Netun Solutions, la empresa que en su momento patentó la idea de la baliza hace ya casi una década. Lo que inicialmente se creó como un complemento de seguridad, pronto terminaría siendo obligatorio su uso mediante la resolución de 30 de noviembre de 2021, de la Dirección General de Tráfico. Uno se imagina la conversación de los mandamases de la compañía con el encargado de turno de tramitar este tipo de cuestiones, frotándose las manos todos ellos tras calcular los pingües beneficios (se estima una facturación en torno a los 1.700 millones de euros) que van a recaudar tras poner en marcha el plan;

“Imagínate, tú impones su uso y aquí nos forramos todos. Nosotros por tener la patente del cacharro y vosotros por las denuncias que vais a cascar a todo aquel que ose a no llevar uno de estos en su vehículo. Todo ello sin contar el IVA que os lleváis de la venta de cada baliza V16… Incluso, llegado el momento, podéis hasta ponerle fecha de caducidad y que cada X tiempo la borregada pase por caja ¿Cómo lo ves?…”

Lo mejor del asunto es que desde diferentes administraciones se lleva instando varios años a la compra del aparato en cuestión. Sin embargo, dentro de las condiciones principales del marco jurídico en torno a la baliza, aprobadas a posteriori, hay un aspecto fundamental que invalida de facto el funcionamiento de todas aquellas vendidas hasta la fecha.

Este no es otro que el chisme, debe de estar geo localizado, característica técnica que no poseen la mayoría de balizas vendidas hasta el momento. Es por ello que buena parte de aquellos que, en pro de la seguridad, se hicieron con un ejemplar de la primera hornada, ahora se encuentran que es totalmente inservible para su uso. Al menos de una manera legal. Por lo tanto, todos ellos deberán rascarse el bolsillo de nuevo para adquirir la última versión con la citada función de geolocalización.

Estas cosas pasan por seguir las recomendaciones de nuestros políticos, las mismas que emiten en función de sus propios intereses. Además, de manera reiterada, ellos te instan a hacer, adquirir o cumplir esto o lo otro para, posteriormente, decirte que eso ya no es válido, legal o útil para el bien común. Es decir, disciernen la manera de robarte por partida doble y hacerte creer, como es habitual en ellos, que es por tu bien.

Me imagino que aplicarán este tipo de conductas bajo algún eslogan interno similar a “Estamos a su servicio, por eso le mangamos al final, pero también al principio”. Fácil y para todos los públicos. Y si no que se lo digan, por ejemplo, a aquellos que les prometieron que por adquirir un automóvil con etiqueta CERO (eléctrico) no pagarían por aparcar en la zona azul de las principales grandes ciudades del país.

La promesa cayó en saco roto (como suele ser habitual) y ahora, en la mayoría de estos lugares, a este tipo de usuarios les toca pasar por caja como a todos y cada uno de los que, por una causa u otra, seguimos a los mandos de lo que los burócratas denominan como desfasados y contaminantes enlatados. Porque ya saben, es de primero de política aquello de “prometo, prometo, hasta que la meto y una vez metido se acabó lo prometido.”

Llegados a este punto, no hay duda de que el timo de la baliza V16 es otra de esas iniciativas que ponen de manifiesto una y otra vez la crudeza Orwelliana de nuestra realidad diaria. Básicamente, porque la cuestión aquí ya no es si el uso de un aparato electrónico será o no eficiente a la hora de evitar posibles muertes relacionadas con este tipo de sucesos viales para los que está diseñado. Uno debería de preguntarse en primera instancia por qué solamente se ha aprobado su obligatoriedad en nuestro país.

Es más, ¿qué pasará con aquellos turistas que visiten España a los mandos de sus autos y no porten en su interior la baliza de la discordia? Ya se lo digo yo: Nada. Tal y como explican desde la propia DGT: “Todos los vehículos matriculados en España que se encuentran circulando por otro país firmante de cualquiera de los convenios vigentes, pueden utilizar legalmente la baliza V16 Conectada. No es necesario llevar triángulos de emergencia.”

Pero atención: “Igualmente, los vehículos matriculados en otros países que circulen por España podrán utilizar los triángulos de emergencia.” Es decir, ni usted ni yo, por tener un automóvil matriculado en España, podemos hacer uso de los triángulos de emergencia. Sin embargo, el guiri de turno que viene a disfrutar de sus merecidas vacaciones a nuestro país y ha decidido hacerlo conduciendo su coche, sí… ¿Entienden ya el despropósito?

En definitiva: Con este tema, al igual que ya ocurre con infinidad de asuntos generales, los españoles somos el laboratorio preferido de manipulación de la corrupta Unión Europea. Ellos prueban, a sabiendas, de que nosotros, aunque somos mucho de patalear y quejarnos amargamente, solemos tragar con todo aquello que nos echen, impongan u ordenen vía decreto ley, normativa o lo que se tercie. Nuestras tragaderas ya son legendarias. La ley de amnistía, el famoso apagón del pasado 28 de abril o los hechos acaecidos en la DANA del pasado año 2024 no da lugar a dudas.

Así que ya saben, apunten esta fecha: 1 de enero de 2026. Es el momento exacto en el que la máquina estatal de extorsionar pondrá a trabajar a sus esbirros en beneficio del interés general. Así lo llaman ellos. Mucho cuidado al salir de la cena de Nochevieja, ya sea de trabajo o en familia porque lo mismo en la primera rotonda están los de verde esperando para realizar la labor encomendada por los de arriba y lo que hasta ese momento había sido fiesta, alegría y celebración, se convierte de facto en una manera poco económica de arrancar el año nuevo vía sanción administrativa. Pero no lo olviden: “Es por su seguridad…”

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