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Bad Bunny convertido en referente apologético de la vulgaridad

El mundo sigue derrumbándose impertérrito ante la necedad y la desidia colectiva. Y que Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido artísticamente como Bad Bunny, se haya convertido en todo un referente musical, es ya casi el menor de nuestros males. Sin embargo, y es aquí donde radica la cuestión del asunto, no es lo mismo cantidad que calidad; arte que espectáculo; entretenimiento que cultura, aspectos que deben saber diferenciarse ante el ruido mediático encargado de refrendar una insistente apología de todo aquello que se fundamenta sobre una recalcitrante vulgaridad.

Bad Bunny convertido en punta de un iceberg

El pasado uno de febrero se celebraba la 68. ª Edición de los Premios Grammy y en ella, el archiconocido cantante puertorriqueño Bad Bunny, se hacía con el premio a mejor disco del año gracias a su sexto álbum de estudio “Debí tirar más fotos”. Pueden ustedes imaginarse el revuelo que se montó en aquel momento por todos aquellos seguidores y detractores del artista. No es para menos, incluso intentando analizar el asunto de manera objetiva.

Es decir, si en algún momento uno llega a considerarse a título personal un aficionado a la música, gracias a llevar toda una vida disfrutando de ella, y si además tu pasión se extiende por multitud de géneros (rock, flamenco, blues, pop, etc.), es irremediable cuestionarse el criterio del evento y preguntarse cuáles han sido los motivos para que Bad Bunny haya tenido el honor y privilegio de hacerse con este galardón. 

No hace falta decir que, al igual que cualquier otro premio relacionado con el mundo del arte, los Grammy no son más que el fiel reflejo de las tendencias sociales del momento. Tampoco es necesario explicar que no pasamos por nuestro mejor momento. No, al menos en ámbitos tan importantes para la formación del individuo como son la educación, la cultura o la adquisición de valores personales. Quizás esta última cuestión va intrínsecamente ligada con la calidad de las dos anteriores.

En cualquier caso, echando un ojo a la lista de ganadores de ediciones anteriores y para poder compararlos musicalmente con Bad Bunny, podemos citar, entre otros, a artistas de la talla de Barbra Streisand, Frank Sinatra, Simon and Garfunkel, Carole King, Stevie Wonder, The Beatles, Paul Simon, Billy Joel, Christopher Cross, Michael Jackson, Phil Collins, U2, George Michael, Eric Clapton, Céline Dion, Bob Dylan, Santana, Adele, Taylor Swift, Bruno Mars, Beyoncé, etc. Cada cual que saque sus conclusiones.

Tras hacerlo, si no son fans del puertorriqueño y además desconocen la obra, pueden consultar, si les apetece, la lista de canciones que componen “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”, donde podrán encontrar, entre otras, NUEVAYoL, VOY A LLeVARTE PA PR, VeLDÁ o KETU TeCRÉ. Si esto aún no les convence para empezar a seguir la carrera de Benito, les cito alguno de los versos más destacables que forman parte del disco del año según los “expertos musicales”:

Si te quieres divertir

Con encanto y con primor

Solo tienes que vivir (¿a dónde?)

Un verano en Nueva York (¡Nueva York!)

(NUEVAYoL)

Vo’a llevarte pa PR

Mami, pa que veas cómo es que se perrea

Tráete a tu amiga si te gusta la idea

Dile que esta noche vamo a janguear

Que rico la vamo a pasar

Aquí nadie se va a casar

Pero tú te vas a querer quedar

(VOY A LLeVARTE PA PR)

Tú eres una pitcher, mami, pero yo me crie en la loma

Tú va’ a soñar conmigo después que te la coma

Yo bajo pa tu barrio lowkey en la Tacoma

O si no en la Lambo en una movie cabrona

Ey, chequéate el AP, nunca se va de hora

Por eso ningún culo me ajora, embuste

Estoy que te preño ahora (bellaquita)

(VeLDÁ)

Está crecí’a, embichá, pero la tengo fichá

Yo que te di de to cuando tú eras la oficial

Si me escribes pa pelear, sabes que vo’a pichar

Sigue ruli, Tokischa, eh-eh, hey

(KETU TeCRÉ)

Si han logrado llegar hasta aquí y aún desean conocer más a fondo el repertorio de Bad Bunny, tienen la opción de autoflagelarse escuchando al deplorable Patxi López como recita alguno de los versos del cantante desde la tribuna del Congreso de los Diputados. ¿Somos conscientes ya de en qué punto nos encontramos? Porque esto, lejos de estilos musicales, calidad literaria o gustos de cada cual, tiene un enfoque mucho más amplio y de un calado social que la mayoría ni se imagina.

Cuando Bad Bunny es elegido como artista invitado para cantar en el descanso de la LX Super Bowl, ante centenares de millones de personas de todo el mundo, el mensaje es demoledor por parte de los de arriba: “Pan y circo”. Como si de tiempos inmemoriales se tratara, emulando el ocaso del Imperio Romano, hoy vuelve a estar más de actualidad que nunca la herramienta de entretener a la muchedumbre a base de banalidades insustanciales carentes de la más mínima coherencia.

La idea está clara: que la masa gris pierda la capacidad de discernir aquello que verdaderamente importa, de lo que no, fruto de la ausencia del menos común de los sentidos: el sentido común. Y el resultado final de todo esto es evidente a ojos de cualquiera que analice el éxito mundial de Bad Bunny, teniendo en cuenta que no solamente no sabe cantar, si nos ceñimos a términos melódicos, sonoros o musicales; es incapaz de juntar dos palabras que transmitan mensaje sustancial alguno.

Sin embargo, Bad Bunny no tiene la culpa de nuestra estulticia. El puertorriqueño, al igual que sucede con nuestros políticos, es solo un reflejo más de la degeneración generalizada a la que asistimos impávidos y sin argumentos con los que rebatirla. Como si de un agente químico corrosivo se tratara, nuestra desidia colectiva, fruto del nihilismo, la indecencia moral y la falta de raciocinio por parte de una inmensa parte del populacho, se ha convertido en el peor de los males que asolan la sociedad en este siglo XXI.

Esto ya no va de artistas del montón, letras ininteligibles o una industria musical al servicio de entes supranacionales con planes poco halagüeños para los intereses de aquellos que “se dejan llevar” por la corriente. Todo cobra un sentido más amplio que trasciende más allá de lo que a simple vista se ve. Bud Bunny es solo la punta del iceberg contra el que impactamos hace ya bastante tiempo y el cual nos hará naufragar irremediablemente como consecuencia de esta necedad manifiesta e inacción a partes iguales en la que hemos decidido vivir.

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