Una cuestión de prioridades
Hace un tiempo, me vi envuelto en una conversación en torno a las prioridades que cada uno de nosotros aplicamos en el devenir continuo de nuestras vidas en general, como consecuencia directa de nuestra manera particular de proceder. En un momento de la charla, uno de los participantes me tachó de “ser poco ambicioso” a lo que yo le contesté en forma de pregunta sobre ¿qué significaba para él poseer esas ambiciones de las que me acusaba carecer?
Su respuesta se centró fundamentalmente en aspectos meramente económicos, ya fuera vía un trabajo mejor remunerado al que actualmente tengo, montar un negocio propio o adquirir bienes de diferente tipo a modo de inversión. Cuando le dije que inicialmente no estaba interesado en ninguna de esas cosas, terminó espetándome un “si no te digo yo que tú de ambiciones andas escaso”…
